Un poco de uvas.

No solo es bueno consumirlas porque nos endulzan un poco la vida, sino que también, porque nos hacen bien, por dentro y por fuera.

Hoy la primer nota que vi fue: “Mascarilla de uvas para rejuvenecer”. Me pareció una receta genial para tener en cuenta y probar nosotras en casa, sobre todo porque se combina muy bien con nuestra exfoliación preferida: bicarbonato y unas gotitas de agua.

Me propuse leer y aprender un poquito más de esta fruta tan utilizada en cosméticos. Así, una vez leída la información, me di cuenta de lo importante que es consumirla y lo linda que nos puede ayudar a estar.

 
Les cuento un poquito y muy resumido:
La uva es una fruta exquisita pero además sus pepitas tienen la posibilidad de ser una fuente insospechada de beneficios para la piel. En la cutícula de la pepita existe un activo denominado polifenol. Este es un poderoso neutralizador de los radicales libres. Estos son los principales responsables del envejecimiento cutáneo. El poder enzimático de este activo es fundamental, ya que se opone al deterioro de las fibras de colágeno y elastina.

Es una fuente de azúcares y carbohidratos útiles para todos aquellos que necesiten energía extra: estudiantes, deportistas, personas con bajos niveles de azúcar en sangre. Esta propiedad de la uva aumenta cuando la consumimos en forma de pasa.

Las uvas son buenas para la hipertensión arterial, así como para prevenir la formación de cataratas, protegiendo la visión, y ayudando a prevenir la inflamación.

Son una fruta con cualidades desintoxicantes y depurativas, por su alto contenido en pectina que ayuda a eliminar sustancias nocivas de nuestro cuerpo.
También cabe destacar que las uvas contienen fibra, por lo que se convierten en un laxante suave. Se recomienda comer uvas para el estreñimiento, sin pelar y con pepitas porque es donde se concentran las sustancias que ayudan a mejorar el tránsito intestinal.

Y así, nos cansaríamos de nombrar todos los beneficios que tienen. Ahora les dejo unos secretos para, a demás de consumirla, la usemos como cosmético:

Aplasta un puñado de uvas en un mortero (o en un bowl con un tenedor) hasta que quede como pulpa. Déjalo enfriar en el refrigerador por media hora antes de aplicarlo. Te recomendamos usar una brocha para maquillaje (lávala antes y después de usarla). Enjuaga la mascarilla después de 15 minutos y humecta tu rostro como normalmente lo haces.

Puedes usarla tan seguido como quieras. Si no ves una mejora te recomiendo que antes de ponértela te exfolies el rostro con una pasta hecha de ½ cucharada de bicarbonato y un poco de agua.

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Pero ahí no queda la cosa, las pepitas, sí, las que muchas veces escupimos y no damos ningún valor, son un excelente exfoliante para la piel. Por sus propiedades, las pepitas ayudan a activar la producción de colágeno y elastina. Además de limpiar la piel conseguiremos por tanto una mayor renovación celular. De esta manera podemos construir un excelente exfoliante casero, para ello, cogemos unas pepitas de uva, las machacamos y añadimos aceite de almendras.

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